Observando tu respiración

00:00
00:00

Saludos y bendiciones..

Es obvio que todos respiramos, pero no todos respiramos correctamente. Hay una respiración básica que nos conecta automáticamente con un espacio de mayor paz y balance, y esa es la respiración abdominal o respiración pránica.  

Si observas a un bebé en su cunita boca arriba, vas a notar que cuando inhala su vientre se expande y cuando exhala se contrae.  Esa es la respiración que vamos a practicar para ayudar a anclarnos con el momento presente, a balancear nuestras emociones, conectándonos con el aquí y el ahora.   

  • Busca sentarte en una posición cómoda, con la espalda derecha.
  • Tus piernas pueden estar cruzadas frente a ti o con los pies tocando el suelo.
  • Siente que tus hombros descansan relajadamente. 
  • Cierra los ojos suavemente, sin apretarlos o si prefieres puedes llevar la vista hacia abajo, con los ojos semi abiertos.
  • Siente el peso de tu cuerpo sobre el lugar donde has escogido sentarte.  
  • Y comienza notando como respiras.  No tienes que cambiar nada, solo observa.
  • ¿Por dónde entra el aire?  ¿Por dónde inhalas?  ¿Es por la nariz?  ¿Es por la boca?  ¿Por dónde sale?  ¿Por dónde estás exhalando?  ¿Sale por el mismo lugar que entró, o por uno diferente?
  • Es posible que esta sea la primera vez que observas como respiras.
  • Juega ahora con diferentes formas de respirar y nota como se siente.  Si inhalas regularmente por la nariz, por ejemplo, hazlo ahora por la boca, inténtalo.  Si exhalas por la boca, hazlo por la nariz.  Se siente extraño, ¿Verdad?
  • ¿Cómo cambian las sensaciones en tu cuerpo?  ¿Sientes que cambia la temperatura del aire cuando inhalas y cuando exhalas?  ¿Se siente más caliente o más frío cuando inhalas que cuando exhalas?  ¿Se siente más liviano o más pesado?
  • Observa tu respiración.  Observa cómo se siente.
  • Coloca ahora suavemente una mano sobre el área del abdomen y otra sobre el pecho. 
  • Procura que cada vez que tomes una inhalación el abdomen suba y se expanda y cuando exhales o botes el aire, el abdomen se contraiga. 
  • Mientras tanto, el pecho, el área torácica, no se mueve.  Permanece estática. 
  • Continúa respirando a tu ritmo, observando que cada vez que inhalas el abdomen se expande y cuando exhalas se contrae.  Inhalas y expande, exhalas y se contrae. 
  • Ya estás practicando la respiración abdominal o pránica, esa que balancea las energías en tu cuerpo y te trae al momento, al presente.  
  • Ahora, en vez de pensar en la respiración, déjate ser parte de ella.  Como si cada inhalación y exhalación fuese una ola y subes y bajas con ella. 
  • Es muy probable que tu mente tienda a irse a pensar en otras cosas, no te preocupes.  Es normal que ocurra, pero vuelve siempre a la respiración.  Vuelve a enfocarte en la inhalación y exhalación, en esa ola que sube y baja; y si la mente se te va diez veces, diez veces regresas. 
  • La idea es aprender a traer la mente de vuelta a este momento y que la respiración sea tu ancla.
  • Te felicito porque acabas de practicar presencia mental por unos minutos.  Acabas de mantenerte en el presente por unos minutos.  ¡Lo lograste!
  • Continuamos inhalando y exhalando, reconociendo la relación tan poderosa entre la mente y la respiración.  Inhalas y expandes el abdomen, exhalas y contraes. 

Te intivo a que practiques esta respiración varias veces al día…lo puedes hacer en cualquier momento y en cualquier lugar.  

Poco a poco te irás familiarizando con ella y llegará el momento en que podrás respirar así sin tener que pensarlo, veinticuatro horas al día.  Esa es la meta.  Mientras tanto inhalamos y exhalamos y seguimos practicando.